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Pedro Castillo y los 79 cajamarquinos más buscados por la Policía Nacional del Perú

El presidente debe ordenar la casa, precisamente de donde nace la tradición rondera, por la que infla pecho cada vez que puede.

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Caretas
Por: Gabriel Ruiz Ortega

Queda claro que el presidente Pedro Castillo no es —hasta la fecha— lo que prometió durante la campaña electoral. Sobran los “acontecimientos” que de manera involuntariamente coordinada sucedieron durante los primeros meses de su gobierno, siendo la mayoría de ellos indefendibles para el sentido común, incluso si se estira la pita de la tolerancia emocional que ya no aguanta más victimismo.

Lo cierto es que pocos peruanos creen en él, a razón de tres factores: torpezas, mentiras e incapacidad.

De la aleación de estos elementos (solo se consigna lo que está comprobado), Castillo ha forjado sus señas de identidad de gobierno y el panorama en este 2022 se muestra más que inestable porque el mandatario no ha dado muestras mínimas de cambio de lo que sí se puede corregir, ergo: honrar lo que dice en hechos, no mentir y rodearse de gente capaz.





Uno de los problemas del día a día para los peruanos es la inseguridad ciudadana (crimen en todas sus manifestaciones). Esta es una Verdad de Perogrullo, pero habría que prestar atención a lo que Castillo ha declarado sobre asunto tan delicado.

Un par:

“A pesar de los esfuerzos que se realizan en este campo siguen campeando las pandillas, las bandas y los robos callejeros, las agresiones a la integridad física de las personas y a sus vidas”.

Y:

“Nosotros creemos que debemos expandir el sistema de las rondas, que no es otra cosa que la población organizada para dar seguridad. Convocamos a toda la población a conformar las rondas campesinas donde no exista”.

Aparte de los lugares comunes ofrecidos, no es la primera vez que el presidente hace referencia a las rondas campesinas —y todo indica que lo hará hasta el final de su gobierno—, o para explicar mejor el concepto: colectivos rurales de tradición justiciera forjados a razón de la ausencia de la autoridad oficial en la zona andina abandonada.

Sorprende entonces que nuestro mandatario —tan orgulloso de su tradición rondera, cuyo sombrero chotano es su carta de presentación desde que decidió postular a Palacio con Perú Libre. Sombrero que olvidó usar, por cierto, en la nefasta huelga magisterial que lideró en 2017— no haya cumplido lo que la población esperaba que cumpla, como es el tema de la inseguridad ciudadana, sin duda el de mayor atención después de la reactivación económica, pero que a diferencia de los malabares técnicos que requiere el manejo económico, el problema de la inseguridad es uno que exige voluntad para hacer bien las cosas. A saber: no haber nombrado el 6 de octubre de 2021 a Luis Barranzuela en la cartera del Ministerio del Interior (Mininter). De Barranzuela no hace falta detallar su gestión que, por el bien de todos, duró menos de 30 días, siendo la gota que rebalsó el vaso la fiesta que organizó el 31 de dicho mes cuando desde el mismo Mininter se había prohibido toda clase de reuniones sociales.

“Nosotros creemos que debemos expandir el sistema de las rondas, que no es otra cosa que la población organizada para dar seguridad. Convocamos a toda la población a conformar las rondas campesinas donde no exista”.

Para este 2022, se espera que el gobierno de Castillo no propicie más inestabilidad que la brindada el año pasado y, ¿por qué no?, empiece a ganar favor en la población. Por ello, sería ideal y hasta saludable que preste atención a lo que viene sucediendo en Cajamarca en materia de inseguridad. Es decir, poniendo ordenar desde casa, precisamente de donde nace la tradición rondera, por la que el presidente saca pecho cada vez que puede.

Es que las cifras son para preocuparse si nos referimos a Cajamarca. Según el INEI, en cuyo informe técnico “Estadísticas de Criminalidad, Seguridad Ciudadana y Violencia, abril-junio 2021”, se lee que Cajamarca, en el periodo enero-febrero 2021, incrementó en 7, 3 % las denuncias por comisión de delito.

Es decir, Castillo heredó un problema social inmediato que debería atender por necesario y, en especial, manejable.

Veamos algunos casos del Programa de Recompensas del Mininter.

En total, por Cajamarca hay 79 angelitos buscados por la PNP (dato actualizado hasta octubre de 2021), por los que el Mininter ofrece entre 10 mil y 20 mil soles a quienes brinden información sobre sus paraderos.

En total, por Cajamarca hay 79 angelitos buscados por la Policía Nacional del Perú (PNP; dato actualizado hasta octubre de 2021), por los que el Mininter ofrece entre 10 mil y 20 mil soles a quienes brinden información sobre sus paraderos. Por ejemplo, se encuentra José Román Saavedra Castro. En 2017 fue capturado tras ser sindicado como sospechoso del asesinato de economista Segundo Huamán. Pero el Poder Judicial lo liberó y ahora se pide por él 20 mil soles.

Otro buscado por la PNP es Fortunato Rodríguez Chuquimango, a quien en 2006 se le acusó por el asesinato del líder ambientalista Esmundo Becerra, entre otros delitos. La recompensa por él es de 10 mil soles. Y uno más de esta lista de buscados: Carlos Amílcar Flores Infante, que en 2008 habría participado del asesinato del gerente de Claro, Carlos Rojas Flores. 10 mil soles es la recompensa por Flores Infante.

Pues bien, seguir hurgando en la lista de los más buscados de Cajamarca es un estelar e inesperado ingreso al túnel del horror, en el cual podríamos seguir describiendo los delitos más sangrientos ocurridos en esta región del norte del país en los últimos tiempos, en donde decenas de rondas campesinas imperan en la zona.

Por eso, sería recomendable para el presidente que la población vea que algo está haciendo en contra de la inseguridad (y el crimen), y qué mejor que arrancar con los más buscados de Cajamarca. De esta manera, podríamos compensar la nefasta impresión que dejó con Arturo Cárdenas Tovar, el famoso “Pinturita”, por el caso “Los dinámicos del Centro”, para quien la Fiscalía pidió en setiembre pasado prisión preventiva de 36 meses. ¿Está fuera del país? ¿Acaso nunca salió? Como fuere, esta no detención tiene a Castillo como responsable político y viene a ser una mácula más en el corto periodo de Barranzuela en el Mininter.

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