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Violadores sexuales actúan con plena conciencia y aprovechan vulnerabilidad de víctimas

Detrás de un violador hay el deseo de poder de un machismo psicopático, señala psiquiatra Carlos Bromley

Los abusadores sexuales son plenamente conscientes de sus actos porque calculan y planifican la violación y, por lo general, cometen el delito de manera repetida contra sus víctimas, advirtió el médico psiquiatra Carlos Bromley.

Este sería el caso de Lucas Pezo Amaringo (41), padrastro de la niña de 11 años que ahora se encuentra gestando producto del abuso sexual. Distintas organizaciones han pedido el aborto terapéutico para ella por el riesgo que corre su vida debido a su corta edad.

El especialista explicó que una violación no sería producto de la búsqueda de satisfacción sexual del violador sino del deseo de poder y sometimiento de la víctima, sobre todo si son personas vulnerables.

“Para que haya violación, tiene que haber una personalidad psicopática que no tenga respeto ni consideración hacia los demás. Son personas en pleno uso de su consciencia, responsables de sus actos y lo hacen de manera elaborada, calculada y repetitiva”, expresó al programa Andina Al Día.

Frente a estos hechos de abuso sexual a menores, algunas instituciones plantearon, en su momento, la elaboración de un proyecto de ley para aplicar la castración química a los violadores de menores de edad, adolescentes y mujeres como una medida para endurecer las penas por este delito.

¿Qué es la castración química?

El psiquiatra indicó que la castración química es un procedimiento médico que consiste en administrar antiandrógenos a la persona para reducir la testosterona en su organismo y, en consecuencia, disminuir su apetencia y actividad sexual.

Sin embargo, Bromley explicó que el abuso sexual que comete el victimario va más allá de la exacerbación o satisfacción sexual y que en realidad lo que busca es el deseo de poder y sometimiento de la víctima, es decir hay un trasfondo machista psicopático.

“Lo que pasa por la cabeza de un violador es la idea de que ese menor es un objeto de poder y, como ellos necesitan satisfacer esa necesidad de poder, actúan violando a la niña o niño. No es tanto por la apetencia sexual sino por el ejercicio del poder patológico o el machismo psicopático contra las niñas, niños, adolescentes y mujeres en general”, precisó.

No es un enfermo mental

Bromley dijo que cuando un individuo presenta una marcada ideología machista y a esto se suma una psicopatología y una falta de respeto a la vida humana, se estaría frente a un potencial violador. “No es un enfermo mental sino producto de ese equivocado esquema mental que lo lleva a querer dominar a los grupos más vulnerables a través del abuso sexual”.

Generalmente, agregó, los casos de violación sexual a menores se presentan en el entorno familiar, donde los abusadores a veces resulta ser el tío, primo, vecino o alguna persona cercana al niño o niña; lamentablemente, añadió, la gran mayoría de los casos no son denunciados por prejuicios o temor de los padres.

Con respecto a la castración química, el galeno refirió que este tema merece un análisis mucho más profundo porque la experiencia de otros países señala que los resultados aún no son concluyentes debido a que no se ha realizado un seguimiento constante a los violadores en el tiempo para observar si realmente este procedimiento evita la reincidencia en el abuso sexual a menores.

Además, esta intervención médica hormonal reversible no impide que el abusador pueda utilizar otros recursos para someter a su víctima sin necesidad de obtener una satisfacción sexual porque en realidad lo que busca es ejercer el poder con las poblaciones vulnerables, subrayó.

Construir relaciones igualitarias

Por otro lado, el experto fue enfático al decir que ningún tratamiento psiquiátrico es efectivo para los violadores porque no es un problema de salud mental sino de ideología y de personalidad psicopática.

“Este no es un problema de salud mental porque no es una perversión sexual sino es un problema de ideología y de personalidad psicopática. El tratamiento psiquiátrico específico no da resultados. Es como pretender tratar el racismo o el nazismo con procedimientos médicos y no es posible porque son temas ideológicos que se convierten en culturales”, detalló.

Para lograr erradicar estos pensamientos o ideologías erróneas, señaló es importante construir relaciones igualitarias entre hombres y mujeres desde el hogar y la escuela donde se les inculque a los niños valores, principios y sobre todo el respeto por el prójimo con el objetivo de construir una sociedad libre de violencia.

Caso de la niña de Loreto

Esta semana se conoció el caso de la niña de 11 años que quedó embarazada tras el abuso sexual de su padrastro. Entidades nacionales e internacionales han solicitado que ella pueda tener acceso al aborto terapéutico al encontrarse en riesgo su vida.

De acuerdo con las autoridades, la pequeña fue ultrajada desde los 7 años por este sujeto quien, a pesar de la gravedad de la acusación, está libre con comparecencia restringida.

Actualmente, la menor con 18 semanas de gestación se encuentra en el Instituto Nacional Materno Perinatal (INMP) de Lima —máxima entidad en salud sexual y reproductiva del país—, donde recibe atención especializada tras ser trasladada desde la ciudad de Iquitos.

El Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (Mimp) junto con el Ministerio de Salud (Minsa) han asumido la protección y cuidado de la víctima, además de haber pedido una segunda junta médica a fin de evaluar su situación en torno al aborto terapéutico.

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