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Cajamarca: 80,000 fieles siguieron por internet la procesión del Corpus Christi

Hoy más que nunca es fundamental reactivar y actualizar la dimensión espiritual de la especie humana. Esta es “una realidad que no queríamos ver y que implica que nadie, en este momento, tiene la seguridad de que mañana continuará con vida.


Unidos pero a distancia por el coronavirus, cajamarquinos participaron en misa y procesión en modo virtual.

Unidos pero a distancia –para evitar contagios del coronavirus–, 80,000 fieles siguieron hoy por las redes sociales una atípica celebración del Corpus Christi, que incluyó la tradicional misa en la catedral de Cajamarca y la procesión de la Eucaristía por las calles del centro histórico.

Sin la multitud que cada año acompaña estas celebraciones, 15 sacerdotes de la diócesis de Cajamarca participaron en las actividades religiosas que se iniciaron en la mañana, culminaron alrededor de las 13:00 horas y fueron transmitidas en vivo por las redes sociales del obispado. La transmisión alcanzó 80,000 seguidores.

“Asumimos la celebración del Corpus Christi con nostalgia, pero, al mismo tiempo, con mucho gozo porque a pesar de la ausencia física de los creyentes, sentimos viva y palpitante su presencia espiritual gracias a la tecnología que nos permite ingresar a sus hogares”, comentó el sacerdote Juan Carlos Pérez.

Para evitar aglomeraciones, la Diócesis de Cajamarca evitó comunicar el programa de actividades del Corpus Christi, pese a lo cual algunos feligreses acompañaron la procesión, con mascarillas y respetando la distancia social necesaria para poner freno a la pandemia.

Mensaje de solidaridad

“El mensaje de la Iglesia en este momento difícil es acatar las normas del Gobierno y de los comandos de lucha contra el coronavirus y despertar la solidaridad en todos nosotros, porque hay muchos hermanos que están pasando necesidades –expresó Pérez–; por tanto, tenemos que estar unidos”.

Hoy más que nunca es fundamental reactivar y actualizar la dimensión espiritual de la especie humana. Esta es “una realidad que no queríamos ver y que implica que nadie, en este momento, tiene la seguridad de que mañana continuará con vida”, reflexionó el sacerdote.

Frente a esa situación, lo más importante es vivir con una verdadera calidad de vida, la cual consiste en tener agua, desagüe y luz, pero también amor, perdón, reconciliación y unidad, manifestó.


Control y reflexión

La Policía Nacional y el personal del serenazgo municipal acompañaron el recorrido de la procesión, mientras algunos vecinos salían a sus balcones para encomendarse a Dios.

El sacerdote Pérez se refirió también a cierta creencia de que esta pandemia es un castigo de Dios. Al respecto, dijo que son opiniones desafortunadas e imprudentes porque no tienen sustento bíblico.

“Dios no castiga, los que generamos castigo somos nosotros, Dios nos dio libertad para decidir si hacemos el bien o el mal”.

(FIN) ELJ/CCHJRA

Fuente: Agencia Andina

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