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Festividad en homenaje a la Virgen de Caype de Abancay es Patrimonio Cultural de la Nación

Reconocimiento del sector Cultura destaca el pago a la tierra y los apus protectores y propiciadores del ganado.

El Ministerio de Cultura declaró Patrimonio Cultural de la Nación a la festividad en homenaje a la Santísima Virgen de Caype, venerada en el centro poblado Santa Isabel de Caype, del distrito de Lambrama, provincia de Abancay, departamento de Apurímac.

El reconocimiento, mediante Resolución Viceministerial 000185-2023-VMPCIC/MC, responde a que se trata de una celebración que conjuga los aspectos religiosos propios del ritual católico de adoración a la imagen de la Virgen, a la que se confiere un carácter milagroso, en las que destaca el pago a la tierra y los apus protectores y propiciadores del ganado y la producción agrícola.

También es notoria por la presencia de la danza de tijeras, expresión declarada Patrimonio Cultural de la Nación e inscrita en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Esta declaratoria fue solicitada por el centro poblado Santa Isabel de Caype, a través de su representante, Manuel Navío Sánchez.

Sobre la celebración

Los responsables de la fiesta son los mayordomos conocidos como altareros, que se encargan de disponer los grandes altares en la plaza principal de Caype, así como del cuidado y resguardo de la imagen de la Virgen de Caype.

Los altareros organizan todas las actividades celebratorias, en especial la contratación de los conjuntos de danza de tijeras que se presentan en diversos momentos de la fiesta.

Los preparativos de la fiesta, que tiene como día central el 2 de julio, se inicia con el llanta waqtay, corte de leña para el fogón, que se hace en febrero, pidiendo permiso a la Pachamama para que la labor se realice sin incidentes.

En vísperas, el 28 de junio, se inicia el traslado de la leña del altarero, labor que se repetirá cada día de la fiesta, a cargo del cargonte respectivo. El auqui u oficiante ritual efectúa ofrendas a la tierra y los apus, para que el traslado de leña se haga sin contratiempos.

El primer día de fiesta —el 29 de junio—, el altarero junto con un conjunto de jóvenes y el auqui se reúnen en el lugar conocido como Sacha Alqa, donde los vacunos más ariscos están resguardados, según se cuenta, por los apus y la Pachamama, quedando al cuidado de los patrones y con el auspicio del auqui.

El 30 de junio se construye con ramas traídas de la casa del cargonte una ramada junto a la casa del altarero, donde se coloca la mesa ritual, un asiento conocido como escaño para el altarero y sus familiares, y los recipientes con bebidas (chicha de jora y cañazo).

Ese día se recibe a los danzantes de tijera y los maestros de violín y arpa en la ceremonia ritual del taripakuy, en las afueras de Caype, en los sitios de Pampachacra o de Cruz Huicho, para saludar a los apus de la región Apurímac.

El 2 de julio, día central de la fiesta, empieza con un encuentro de danzantes de tijera, con el toque del wallpa waqay o canto del gallo en el atrio de la iglesia. A las 08:00 horas se celebra la misa principal en honor a la Virgen, la que es aprovechada por algunos devotos para celebrar bautizos y matrimonios.

Sigue la procesión de la Virgen con una nueva vestimenta y en su anda profusamente rodeada por la multitud de devotos, encabezada por los danzantes y los músicos de arpa y violín.

Tras regresar la imagen al templo se disfruta de un almuerzo general. A las 14:00 horas se representa la danza jocosa de la waylaka, seguida de otra competencia de danza de tijeras, que dura varias horas y continúa durante la tercera y última velada de la jornada.

El 3 de julio, tras el desayuno, empieza el baile la qashwa protagonizado por grupos de participantes, uno por cada altar, encabezado por el altarero y un danzante de tijeras que lleva en una mano una bandera peruana y en la otra sus infaltables tijeras.

Los participantes, agarrados de las manos en cadena, siguen el recorrido al compás de la canción llamada Tumbischa corralcha, mientras se desarman los altares. Por último, se lleva a cabo una competición de danzantes de tijera, llamada taponakuy, donde la competencia alcanza niveles de gran riesgo.

Tradicionalmente el punto central de la competencia consiste en trepar y luego bajar por una soga que parte del centro de la plaza a la torre de la iglesia, lo que es conocido, respectivamente, como torreqespiy y torrebajay.

El 4 de julio se hace la ceremonia del umatinka, llamada así porque se colocan las cabezas de las reses, que fueron consumidas en la fiesta en fila sobre una mesa, en dirección al este, bajo una ramada de eucalipto, adornados con hierbas y acompañados con viandas y bebidas, siendo esta una ceremonia de propiciación del ganado. El día 5 es el cacharpari, ceremonia de despedida de músicos y danzantes, deseando suerte para el próximo año.

La festividad en homenaje a la Santísima Virgen de Caype es una expresión que une una intensa devoción religiosa con una serie de rituales y tradiciones propiamente andinos, en las que destaca el pago a la tierra y los apus y, sobre todo, la danza de tijeras, que alcanza en esta fiesta una importancia poco usual; erigiéndose, además, en un símbolo de identidad de Caype y por extensión de la provincia de Abancay.

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