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¿Qué es la Estela de Chavín?, ¿Quién la descubrió y por qué retornará a Áncash?

Escultura lítica descubierta en 1840 es uno de los símbolos más importantes de la cultura Chavín.

El Gobierno promulgó la Ley N° 31777 que establece las medidas y criterios técnicos para el retorno de la Estela de Raimondi, desde su ubicación actual en la ciudad de Lima, al Museo Nacional de Chavín, ubicado en el departamento de Áncash, así como para su protección y conservación.

La norma señala las medidas de promoción, difusión, criterios técnicos, responsabilidades y acciones para su instalación y conservación de este bien integrante del Patrimonio Cultural de la Nación, desde su ubicación actual, en el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú, hasta el Museo Nacional de Chavín, ubicado en el distrito de Chavín de Huántar, provincia de Huari, departamento de Áncash.

Respecto a este regreso ansiado por la población ancashina, cabe recordar qué es la Estela de Chavín, quién y cuándo la descubrió, y por qué retornará a su lugar de origen.

¿Qué es la Estela de Chavín?

Es una losa rectangular de granito cuyas dimensiones son: 1.98 metros de alto por 78 centímetros de ancho y 17 centímetros de grosor. En una de sus caras tiene grabada en bajo relieve la representación del llamado dios de los báculos, divinidad principal de la cultura Chavín.

Se trata de un personaje antropomorfo con rasgos felinos estilizados que se encuentra de pie, mirando al frente con los brazos abiertos y sosteniendo en cada mano una especie de báculos o cetros. Las manos y los pies de esta divinidad terminan en garras.

La Estela de Chavín fue el primer objeto de estilo Chavín que se dio a conocer y, por su complicada decoración metafórica, se estima que pertenecería a la época tardía del desarrollo cultural Chavín, entre los siglos VIII y V
a.C.

¿Qué representa la Estela de Chavín?

Julio C. Tello, el padre de la arqueología peruana, realizó una minuciosa descripción de la Estela y, según su criterio, la imagen representa a un dios jaguar coronado con una enorme mitra o tocado ritual, y con dos báculos en las manos, por lo que sería un antecedente del dios Viracocha representado en la iconografía Tiahuanaco. Para Tello, la representación de un dios jaguar, animal propio de la selva, probaba su tesis del origen amazónico de la civilización
Chavín.

Por su parte, el arqueólogo John Rowe destacó también la similitud con la deidad Tiahuanaco y lo denominó “ el dios de los báculos.

Otro célebre arqueólogo, el alemán Max Uhle, consideró que las expresiones iconográficas del monolito derivan del estilo Nasca e interpretó a la figura como un felino-hombre, de cuya cabeza se desprende una escolopendra o tal vez un milpiés con sus patas estilizadas en forma de bastones o culebras.

A su turno, el arqueólogo Federico Kauffmann Doig sostiene que se trata de un dios humanizado con atributos combinados de felino y de ave de rapiña. Según su punto de vista, lo que para Uhle era una escolopendra y lo que para Tello una mitra, se trata en realidad de alas y plumas estilizadas que deben verse como prolongación de la espalda de la divinidad, a manera de capa. En otras palabras, el cuerpo superior que se ve encima de la cabeza del dios sería en realidad su espalda desplegada, provista de alas estilizadas. Kauffmann ha denominado a esta divinidad como Piscoruna-Pumapasimi (palabras quechua que en castellano significa “hombre ave con boca atigrada”). Sostuvo que este felino volador estaría relacionado con el culto al agua y la invocación a la fertilidad, de tanta importancia en las civilizaciones agrícolas del Perú antiguo.

¿Quién descubrió la Estela de Chavín y cuándo?

Según el historiador José Toribio Polo, la estela fue descubierta en 1840 por Timoteo Espinoza, un vecino del pueblo de Chavín, cuando removía un campo cercano al Templo o Castillo de Chavín. Su ubicación en la parte principal del Templo de Chavín respondería a su condición de objeto de reverencia por parte de los peregrinos que acudían a ese ancestral recinto religioso andino.

Espinoza se llevó la escultura lítica a su casa y la colocó en su patio con el lado de los relieves hacia el suelo, utilizándola como mesa de uso doméstico. Lo anecdótico de este hecho es que, gracias a esta posición de la estela se pudo mantener en buen estado las imágenes grabadas en la escultura. Del mismo modo, el haberla conservado en su vivienda la salvó de caer en otras manos que muy posiblemente hubieran usado la estela como material de construcción, como sucedió con otros monolitos chavines.

En 1860, el naturalista italiano Antonio Raimondi conoció Chavín de Huantar y, al visitar la vivienda de Timoteo Espinoza, conoció la estela, de la cual hizo una copia en papel. En 1873 Raimondi publicó el libro El departamento de Áncash y sus riquezas minerales, donde dio a conocer el valor histórico y arqueológico que tenía el monolito.

También por esa misma época, el historiador José Toribio Polo hizo una visita al sitio arqueológico de Chavín, en su calidad de secretario de la Prefectura de Huaraz y profesor del Colegio Nacional La Libertad. Encontró la estela abandonada en un patio y, al igual que Raimondi, vislumbró su importancia arqueológica. Años después, en 1890, escribió artículos para la Revista Americana, donde describió tanto al Templo de Chavín como a la estela, y en 1900 publicó un libro titulado “La piedra de Chavín”.

Tomando nota de la recomendación de Raimondi, el gobierno de Manuel Pardo y Lavalle dispuso el traslado de la piedra a la ciudad de Lima. De esa labor se encargó el sargento mayor Manuel Marticorena.

Inicialmente la estela de Chavín fue exhibida en el Palacio de la Exposición, inaugurado con motivo de la celebración de los 50 años de la proclamación de la independencia nacional. Asimismo, la estela registrada en el inventario del Museo Nacional de Historia.

Inicialmente conocida como la Piedra de Chavín, se le denominó después con el nombre de Estela Raimondi, en homenaje al sabio italiano que fue el primero en percibir su importancia y en hacer las gestiones necesarias para posibilitar su conservación.

¿Por qué retornará la Estela de Chavín a Áncash?

En agosto del 2021 se iniciaron las gestiones para que la Estela de Chavín retorne a Áncash, ante el pedido del Gobierno Regional, donde se aprobó gestionar el retorno de este vestigio de gran importancia, a través de la Dirección de Comercio Exterior y Turismo (Dircetur).

A esta iniciativa se sumaron representantes de gremios e instituciones de la región Áncash que respaldaron el pedido al Ejecutivo para que regrese el Patrimonio Cultural a su lugar de origen.

El Ministerio de Cultura, en coordinación con el Gobierno Regional de Áncash y los gobiernos locales correspondientes, deberá realizar las acciones necesarias para el traslado del bien integrante del Patrimonio Cultural de la Nación, garantizando su debida protección durante el traslado, instalación, protección y conservación en el Museo Nacional de Chavín.

Asimismo, según su programación presupuestal, priorización, competencias y funciones, el ministerio deberá realizar las acciones de promoción y comunicación acerca de la importancia, en el ámbito cultural y turístico del retorno de la Estela de Chavín a su sitio de origen.

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