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¿Es importante abrigarse bien para ir a dormir?

¿Has oído alguna vez esa expresión que dice que “todo extremo es malo”? Pues eso aplica en este caso,ya que dormir a temperaturas muy altas, o muy bajas no es lo ideal para una buena calidad del sueño.


Abrigarnos mucho a la hora de dormir no contribuye a lograr una calidad del sueño idónea. Es necesaria una temperatura intermedia. Te contamos por qué.

En algunos lugares de nuestro país las temperaturas están descendiendo por el cambio de estación y a la hora de dormir es cuando lo sentimos más.

Por eso, solemos abrigarnos con  más prendas, mantas y frazadas. ¡Seguro en nuestro hogar no falta la famosa frazada “tigre”! Pero abrigarse hasta sofocarnos no es lo ideal para lograr una adecuada calidad del sueño. Y lo mismo va para el caso de no abrigarnos para nada.

¿Qué temperatura es adecuada?

¿Has oído alguna vez esa expresión que dice que “todo extremo es malo”? Pues eso aplica en este caso,ya que dormir a temperaturas muy altas, o muy bajas no es lo ideal para una buena calidad del sueño. 

Cabe resaltar que nuestra calidad del sueño no tiene que ver únicamente con la temperatura a la que nos exponemos al dormir, pero sí contribuye a otros aspectos que debemos tener en cuenta para dormir como nuestro cuerpo y mente necesitan.

Se estima que una temperatura ideal oscila entre los 19 y 22 grados. Pues son temperaturas intermedias.


¿Qué pasa si dormimos a temperaturas extremas?

Los seres humanos somos animales endotérmicos, es decir, tenemos la capacidad de equilibrar nuestra temperatura corporal frente a la temperatura del exterior. Pero regular nuestra temperatura implica que nuestro organismo tenga ciertas reacciones.

Cuando las temperaturas son muy altas, nuestro cuerpo comienza a transpirar para para “refrigerarse”. Nuestro cerebro se dedica a ayudarnos a reducir el calor, generando que nuestros vasos sanguíneos se dilaten y estos efectos no contribuyen a que no conciliemos el sueño o se vea interrumpido.

En el caso de temperaturas bajas, si no tenemos el abrigo suficiente, nuestra mente se pondrá en estado de alerta para que nuestro cuerpo aumente su temperatura, pero no lo logrará del todo. En la fase REM nuestro cerebro pierde su capacidad para regular nuestra temperatura. Por eso, dormir a temperaturas muy bajas también ocasionará efectos en nuestro afán por lograr una calidad de sueño idónea.

Es necesario prestar importancia a cada aspecto que compone la calidad del sueño. Si bien, importan mucho las horas de sueño que debemos tener según nuestra edad, también es importante la calidad. Como menciona el Instituto de Medicina del sueño Adsalutem, dormir refuerza nuestro sistema inmunológico. Además de tener una relación estrecha con temas de tener un papel beneficioso en situaciones de ansiedad, estrés, patologías neurodegenerativas, entre otros.

Ahora que sabemos cómo funcionan el cuerpo y el cerebro con respecto a las temperaturas a las que nos exponemos a la hora de dormir es necesario tomar las precauciones del caso para una calidad de sueño ideal.

Fuente: Canal Ipe

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