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¡Atención! Aún NO es tiempo de visitar a los abuelos o primos

“Si no tienen nada urgente que hacer en la calle, las personas deben quedarse en casa. Algunos salen a comprar y van a visitar a la abuelita o al primo, pero no se sabe qué ha pasado con ellos. El riesgo es grande.


Número de asintomáticos del covid-19 es enorme y pueden contagiar a familias enteras, advierte experto.

Ante el incremento de personas en la calle, expertos recuerdan a la población que aún no es momento de hacer visitas familiares o amicales debido a la gran cantidad de contagiados con coronavirus covid-19 que no presenta síntomas y que podría transmitir la infección durante estos encuentros, con consecuencias fatales en algunos casos.  

Así lo advirtió el director de Investigación Epidemiológica y Evaluación de Intervención en Salud del Minsa, César Munayco, a la Agencia Andina, al comentar que en las últimas semanas ha observado un relajamiento de las normas de autocuidado, sobre todo cuando la gente sale de sus hogares olvidando que la emergencia sanitaria no ha terminado.  

“Si no tienen nada urgente que hacer en la calle, las personas deben quedarse en casa. Algunos salen a comprar y van a visitar a la abuelita o al primo, pero no se sabe qué ha pasado con ellos. El riesgo es grande. Puede que estén infectados y luego usted llevará el virus a su casa e infectará a todos”.

A estos casos, dijo, se suman “algunas parejitas que se encuentran en los parques” y eso no puede ser, por el gran riesgo que implica también para la gente joven.

A más de tres meses de iniciada la pandemia en Perú y con un número tan alto de vidas perdidas, el investigador del Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades del Ministerio de Salud (Minsa) señaló que es preocupante que algunas personas crean que el peligro ya pasó o no les afectará. 

“Es necesario asumir que todas las personas con las que estamos en contacto ya están infectadas debido a la gran cantidad de asintomáticos que existe”.

Pidió a la población recordar los enormes esfuerzos que realiza el sistema de salud nacional para hacer frente a esta pandemia y que cuidarse es la mejor manera de preservar nuestra vida, pero también de no saturar los diversos servicios de respuesta sanitaria que están llegando a su capacidad máxima. 

Sin las medidas de prevención, como el lavado permanente de manos, el uso de mascarilla y el distanciamiento social, que incluye no hacer visitas a familiares o amigos; no habrá forma de reducir el número de casos nuevos, personas que hacen complicaciones médicas y aquellas que finalmente mueren a causa del covid-19.


“Por ejemplo, si yo uso mascarilla y la otra persona también la usa y además guardo mi distancia, la posibilidad de que me infecte será solo de 5 %. Pero si la otra persona no usa mascarilla, aunque yo guarde la distancia y use mascarilla, la posibilidad de infectarme crecerá a 60 %. Su uso es fundamental para estar protegido mientras no exista una vacuna”.

Dos curvas, dos velocidades 

El experto explicó que el país está empezando a experimentar una desaceleración del número de nuevos casos, en algunos lugares del país; pero que eso no significa que podemos cantar victoria, Por el contrario, esto debe impulsarnos a fortalecer aún más las medidas de autocuidado para ayudar con el aplanamiento de esta curva. 

Ante la interrogante de cómo se explica que las autoridades afirmen que estamos llegando a la meseta de la infección, cuando la cifra de contagios y muertes aún crece, dijo que esto se sustenta en el estudio de las dos curvas que marcan la vida de una pandemia: la de nuevos casos y la de fallecimientos.  

Mientras la de contagios es más rápida, la de muertos es más lenta, porque en su medición entra en juego el tiempo que las personas están internadas.

“La curva de nuevos casos no va a la par de la curva de fallecidos. Lo mismo ha sucedido en Italia y España. Cuando el número de nuevos casos empieza a bajar, el número de fallecidos empieza a bajar también, pero recién entre dos y cuatro semanas después”.

De esta manera, si alguien está grave ahora mismo, en una unidad de cuidados intensivos (UCI), no significa que va a fallecer hoy.

Podría hacerlo en 10 a 15 días. O, tal vez, podría recuperarse. Por tanto, incluso de no registrar ningún caso nuevo de contagio en esos días podría incrementarse el número de fallecidos, porque se trata de personas que ya estaban en un proceso que comenzó mucho antes y su desenlace se dará después.

“Ambas curvas tienen un desfase como mínimo de dos semanas, pero puede ser más. Solo cuando tengamos menos casos nuevos vamos a proyectar que en dos semanas a más habrá menos casos en UCI y menos fallecidos”, sostuvo el médico epidemiólogo, con una maestría y doctorado en Salud Pública y Modelamiento Matemático en Estados Unidos.

No bajar la guardia

Con larga experiencia en el estudio de enfermedades infecciosas como la influenza, Munayco explicó que las epidemias tienen tres fases: crecimiento, pico y descenso. “Ninguna es eterna”. 

“En general, en todo el país, hemos pasado la primera fase y nos encontramos en la segunda, que es el pico. En algunos lugares ya entramos a la tercera fase, que es el descenso”.

Refurió que el balance no es blanco o negro porque la pandemia no arrancó al mismo momento en todos los lugares. Esto pasa incluso dentro de ciudades tan grandes como Lima Metropolitana, que concentra un tercio de la población del país. Allí «conviven» muchas pandemias, divididas por distritos. De esta manera, la fase nacional es la suma de todas las curvas regionales. 

“Mientras Ica y Arequipa son regiones que ahora mismo experimentan la primera fase de la pandemia, es decir de crecimiento; Loreto y Ucayali ya están en la tercera fase, porque llegaron al máximo y su número de fallecidos disminuye”. 

Sin embargo, comentó que en Piura, que fue una de las regiones que empezaron con la epidemia, aún no se ve un descenso franco de los casos. “Tumbes es otra región que empezó casi a la par con Piura -al igual que Lambayeque y la Libertad- y todavía no desciende de manera franca”.

¿La razón? Principalmente, el comportamiento de la gente, afirmó el especialista, porque los virus no están en el aire. Se mueven con las personas. El cumplimiento de las normas es determinante.  

El impacto del mayor número de personas que ya se observa en la calle se verá recién de dos a tres semanas, porque si alguien se contagió con coronavirus covid-19 mostrará síntomas recién en 4 a 5 días, y si se complica tomará más tiempo para conocer si se recupera o fallece. 

Comentó que solo queda continuar cuidándonos como lo estamos haciendo hasta ahora, lavándonos las manos de forma frecuente; reduciendo al máximo nuestras salidas a la calle, a menos que sea para algo estrictamente necesario; usando la mascarilla en todo momento y siempre de forma correcta, cubriendo la nariz y boca.

(FIN) KGR/RRCGRM

Fuente: Agencia Andina

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