Close

Estricta cuarentena: La receta perfecta para destruir el Perú

Muchos creen que estamos ad portas de asistir a un daño que nos puede llevar a la recesión, otros se ilusionan con el millonario paquete del 14.4 % del PBI (US$ 32,000 millones) para reactivar la economía, pero por ahora nos centraremos en ubicar de dónde es que se trajo la idea de las cuarentenas rígidas y sus esquemas de emergencias sanitarias.


Las cuarentenas desmedidas nos están llevando al ‘agujero negro’ de una depresión económica de imprevisibles consecuencias.

El preocupante mensaje del presidente Martín Vizcarra ampliando la cuarentena por más de un mes ha llevado a connotados analistas a escribir que esta medida podría contener parcialmente el coronavirus, pero su duración ha generado la ruptura de la cadena de pagos, una ola de cierre de miles de empresas con la pérdida de alrededor de un millón de empleos formales y el colapso del sector informal de la economía. Muchos creen que estamos ad portas de asistir a un daño que nos puede llevar a la recesión, otros se ilusionan con el millonario paquete del 14.4 % del PBI (US$ 32,000 millones) para reactivar la economía, pero por ahora nos centraremos en ubicar de dónde es que se trajo la idea de las cuarentenas rígidas y sus esquemas de emergencias sanitarias.

El paquete provino de la Organización Mundial de Salud (OMS) cuando al lanzar las alarmas de la pandemia en enero de este año notificó a la comunidad internacional que no había tratamiento ni medicación alguna contra el desconocido Covid-19, más allá de prevenir con lavada de manos, mascarillas, “distanciamiento social” y, tras la experiencia china, la única esperanza fue puesta en las cuarentenas rígidas anunciadas más explícitamente en marzo, y en los respiradores artificiales. En todo caso, a lo mucho los protocolos de la OMS indicaban que había que hacer test de diagnóstico solo a personas en estado grave o que habían viajado a China.

Con ese ‘speach’, con ese ‘rollo’, la mayoría de gobiernos de Europa asumieron como política pública las cuarentenas extremas, tras la experiencia en la capital originaria del coronavirus, la ciudad china de Wuhan, aunque otros la flexibilizaron. Esa política se hizo pública con el informe del director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, sobre su encuentro en Pekín con el primer ministro Xi Jinping, el 28 de enero de 2020, donde señala que “las rigurosas medidas” de confinamiento o cuarentena en el país oriental ofrecen “lecciones vitales para la respuesta global”.


Posteriormente, en la segunda quincena de marzo de este año, en Italia llegaba a límites apocalípticos el número de muertos y era obvio el colapso de sus sistemas sanitarios. Tuvo que pasar un cortejo de miles de cadáveres apilados en camiones del Ejército de la antigua Roma para que, sobreponiéndose a la tragedia, varios grupos de patólogos y médicos se dieran el trabajo de hacer centenares de autopsias en el hospital Castel San Giovanni de Piacenza y otros dos nosocomios con tal de conocer la gran verdad.

PROBLEMA INFLAMATORIO

Hasta que descubrieron que este virus gripal no solo producía inflamaciones que desembocaban en pulmonía sino además en trombosis, que es una tormenta también inflamatoria en el pulmón que provocaba “trombos” pequeños, y estos podían tapar arterias y venas que iban a segmentos de este órgano vital, cuyas células colapsaban por falta de sangre y oxígeno y traían la muerte el paciente.

Hablando en términos médicos, las autopsias han llevado a los profesionales de las ciencias médicas a la conclusión de que la coagulación intravascular diseminada (trombosis) era una manifestación del virus “por lo que se puede combatir con antiinflamatorios y anticoagulantes”.

PREPRINT Y VIRAJE

En paralelo, en los hospitales Luigi Sacco, en la misma ciudad, y en el ‘Papa Giovanni XXIII de Bérgamo’, se hicieron 38 pruebas (algunos dicen 40) que también llegarían a conclusiones similares.
Para este grupo de investigadores su hallazgo más relevante también era la presencia de trombos de fibrina plaquetaria en pequeños vasos arteriales. “Esta importante observación se ajusta al contexto clínico de la coagulopatía (menor capacidad de coagulación de la sangre)”, frecuente en los pacientes de Covid-19.

En consecuencia, el patrón que predomina en las lesiones pulmonares de infectados con Covid-19 “es el daño alveolar difuso (DAD), como se describe para los otros dos coronavirus que infectan a humanos, SARS-CoV y MERS-CoV”. Es decir, el temido Covid-19, del que se decía era uno nuevo y totalmente desconocido, causando pánico y miedo, resulta que era una derivación de los ya conocidos virus gripales de la familia de los citados SARS y MERS y había que tratar tomando en cuenta esa experiencia. Estos descubrimientos trataron de ser minimizados, pero apenas se conoció un preprint o un resumen “preimpreso”, tanto el diagnóstico como el tratamiento de la enfermedad cambiarían de inmediato –a partir de los antiinflamatorios- con un viraje que salvó miles de vidas en Italia y poniendo fin a las citadas procesiones mortuorias.

ALEMANES

Ese salto cualitativo en la lucha contra el virus tuvo una influencia inmediata en otras latitudes, sobre todo en Europa, Estados Unidos y América latina, donde habían llegado a conclusiones parecidas por diferentes caminos. Para entonces en Alemania, Klaus Püschel, director del Instituto de Medicina Forense del Centro Médico Universitario de Hamburgo-Eppendorf, rompió esquemas tradicionales al realizar más de 100 autopsias desde marzo de este año en adelante.

El resultado fue que ninguno de los muertos estaba enfermo exclusivamente con Covid-19 sino que tenían problemas cardiovasculares, presión arterial alta, arteriosclerosis, diabetes, cáncer, insuficiencia pulmonar, renal, entre otros males, informa el Deutsche Welle en su edición virtual del 29.04.2020. Por su parte, Thomas Voshaar, jefe de la asociación de clínicas de neumología de Alemania, desde la clínica Bethanien en Moers, cerca de la frontera holandesa, había cambiado el diagnóstico: lo hacía a partir de una tomografía y escaneos del pulmón porque descubrió que la prueba de coronavirus no era confiable por dar demasiados falsos negativos.

También desechó los respiradores artificiales salvo excepciones y puso los casos de Covid-19 en manos de médicos especializados en pulmón: los neumólogos. El éxito de su bajísima mortalidad está fuera de debate en el país que tiene el mejor sistema sanitario de Europa y con pruebas o test masivos, donde la ciencia y la investigación no maximizaron el Covid-19 como el mal de males de todos los tiempos sino que lo ubicaron en su verdadera dimensión.

ESTEROIDES

Los nuevos vientos llegaron a América latina o tal vez acá empezaron, aunque no en laboratorio sino con base en la experiencia clínica propiamente dicha, la farmacología y la medicina tradicional. La doctora María Eugenia Barrientos, médica salvadoreña con estudios precisamente en farmacología, microbiología y bioquímica, es una de las pioneras en el cambio del diagnóstico y el tratamiento del virus. Para ella esta enfermedad -antes que nada inflamatoria- había que tratarla como tal mediante el uso de esteroides.

“Me daba cuenta que la cantidad de gente muriendo era demasiada para los coronavirus. Decidí, desde la microbiología, estudiar el virus, y desde la farmacología, las opciones para tratamiento. Eso me hizo comprender que ya se había tenido tratamientos de éxito, y se había (aplicado) la hidroxicloroquina como un preventivo (…) porque impide que el virus penetre en la célula y replique su material genético para precipitar la enfermedad”.

Es lo que declaró semanas atrás al equipo de Noticias centroamericano XEVT y el Grupo Telerreportaje y La Hora de Guatemala. Dicho de otra forma, si no se trata adecuadamente los primeros síntomas de la garganta, el virus progresará hasta inflamar los bronquios (bronquitis) y a los pocos días avanzará a la neumonía, que es la inflamación de alvéolos, con el agregado de la complicación en el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono. En otra oportunidad, Barrientos detalló como recomendables, con base en su experiencia, primero los antigripales para contrarrestar la tos y los estornudos que contagian, y luego los antinflamatorios, como el naproxeno o el ibuprofeno en dosis bajas, entre otros, sin descartar finalmente los antibióticos.

“Los tratamientos de bajas dosis, cortos tiempos, son fabulosos, estamos impresionados de las respuestas”, afirmó la experta, incluso tomando distancia de los vetos de la OMS a la hidroxicloroquina y azitromicina.

‘VADE RETRO’

Ha pasado apenas dos o tres meses y la OMS ha empezado a tomar distancia de sus recomendaciones iniciales. Recordemos que el pasado 17 de mayo, la portavoz de la organización, Margaret Harris, declaró ante el ‘Sydney Morning Herald’ que “nunca dijimos que pusiéramos en práctica medidas de contención [cuarentena]. Dijimos que siguiéramos, rastreáramos, aisláramos, tratáramos”.

Este ‘vade retro’ abarca a otros temas. El pasado jueves se informó que el coronavirus no se transmite por el aire y por ello no es necesario utilizar mascarillas o barbijos en espacios públicos. Tampoco quitarse la ropa tras regresar de la calle a casa evita la propagación del virus.

Y el vocero fáctico de la OMS y del Gobierno en el Perú, el oncólogo de mamas Elmer Huerta, el mismo que minimizaba el virus en febrero de este año, este fin de semana, en la cadena RRP Noticias, seguía en lo mismo: “Hasta hoy viernes, 22 de mayo, este virus no tiene tratamiento”.

Entre tanto, el Perú, al seguir sus autoridades a pie juntillas las recetas de la OMS y sus ONG de izquierda, que lo acompañan con el discurso ‘progre’ de que ahora debemos encaminarnos a una “nueva realidad” y una “nueva convivencia”, han politizado el tema con el controlismo de la vida cotidiana y de la misma democracia, según el jurista Luis Chamochumbi.

Es más, según la última columna del economista Jorge Baca Campodónico en EXPRESO, titulada ‘La tormenta perfecta’, “el MEF se equivoca al pensar que las políticas monetarias y fiscales anticíclicas, por más significativas que sean, serán suficientes para salir de la depresión económica en que nos encontramos. Hemos entrado a un ‘agujero negro’ que nos arrastra a una depresión económica de imprevisibles consecuencias” si no se toman medidas a tiempo.

Fuente: Diario Expreso | Por: Plinio Esquinarila

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

0 Comments
scroll to top