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Jorge Yamamoto: el peruano «es muy chamba», pero debe aprender a ser más eficaz

El experto, quien fue parte de la mesa de discusión "Reprogramándonos para el Perú poscovid-19", indicó que el cambio que todos esperamos en el país pasa por un trabajo a nivel de valores que debe verse como un proyecto nacional, con miras a los próximos 10 o 15 años.



Psicólogo social fue uno de los expositores principales de CADE Educación 2020.

Trabajar sin descanso es una de las virtudes más destacadas de los peruanos, pero no será suficiente para adaptarse mejor a los retos que impone la nueva realidad pospandemia, sostuvo ayer el psicólogo social Jorge Yamamoto durante el primer día de CADE Educativo, donde ofreció diversos consejos para mejorar nuestro perfil profesional y ciudadano.

El experto, quien fue parte de la mesa de discusión «Reprogramándonos para el Perú poscovid-19», indicó que el cambio que todos esperamos en el país pasa por un trabajo a nivel de valores que debe verse como un proyecto nacional, con miras a los próximos 10 o 15 años. 

“Tiene que ser un proceso en el cual haya una consulta ciudadana, representativa, que incluya comunidades rurales, que son ejemplares en valores, para luego trabajar con las autoridades y expertos en el tema, lo cual no es poca cosa”, pero no comenzaríamos de cero, dijo, ya que hay dos valores y un antivalor peruanos, plenamente identificados, por donde podríamos iniciar el cambio. 



“El primer valor es que somos chamba, nos enorgullece trabajar duro, pero somos chamba tipo chacra, donde no se valora el trabajo estratégico y eficaz. Cuando alguien se va temprano, porque lo hizo eficientemente, lo ven mal; pero si tú te quedas jugando tu solitario, solapa, pero sales tarde, te van a ver bien; entonces, ese contenido de la chamba hay que convertirlo en eficaz, hay que ponerle un estándar de calidad, porque ahora es ‘así nomás’”, reveló. 

El segundo valor, dijo Yamamoto , es que somos tremendamente colaboradores, honestos y generosos, pero solo con “nuestra manchita y el resto ‘que se muera’”. 

Eso debe cambiar hacia una colaboración desinteresada hacia todos, buscando “hacer las manchitas inteligentemente unidas, para que cooperemos en el bien a fin de construir un proyecto nacional”.
Sobre el antivalor que nos persigue como colectivo alertó que el peruano padece una “envidia machetera”, que debemos convertir en una “envidia progresista”. 

La primera, comentó, surge cuando alguien progresa y uno se siente miserable y empieza a rajar. Conductualmente, dijo, empieza a cortarle las alas al que progresa.



“En cambio, una envidia progresista, que es lo que hemos investigado y que funciona adecuadamente en regiones y países que salen adelante, es la que arranca igual, sintiéndose mal cuando el otro progresa, pero dice ‘yo también puedo’, no se fija en la persona sino en el mérito, en el logro. Surge cuando se pregunta cómo la hiciste, y empiezas a imitarlo y lo superas”. 

El profesor principal de la Pontificia Universidad Católica del Perú comentó que es un grave error pensar que los medios de comunicación van a poder liderar este proceso de cambio. 

“Hay que desarrollar un plan nacional y cuando tengamos los valores a desarrollar, allí los medios tienen un papel; pero también lo tendrán la escuela, las Fuerzas Armadas y el Poder Judicial. Los medios de comunicación son una de las patas de la mesa, como ocurre en la lucha contra el covid-19”, pero no son los únicos que pueden generar cambios de conducta en la población para lograr un mejor país.  

No se aprende solo en las aulas

Mariana Costa, CoFounder & CEO de Laboratoria, fue otra de las integrantes de la mesa de debate en la que participó Yamamoto, donde dejó en claro que “la educación no solo pasa por un entorno académico”.

Comentó que es vital desarrollar como país, y desde la empresa, una cultura del aprendizaje continuo, en la que se promueva la experimentación, el aprender haciendo, la reflexión continua, la evaluación del progreso y la apertura al cambio.

“Hay que desarrollar la idea de ser aprendices de por vida, es lo más valioso para construir el país que soñamos”, anotó, recordando que esos mismos principios son los que mueve Laboratoria, organización centrada en formar a jóvenes mujeres como programadoras y expertas en desarrollo web, con el objetivo de impulsar su inserción laboral en el sector digital.



Ante los cambios que impone la pandemia consideró que se impone la denominada “antifragilidad, que va más allá de la resiliencia”.

Consideró que ya no basta con resistir el terremoto y, por el contrario, hay que ver “cómo nos hacemos más fuertes y logramos que esta crisis tan profunda que nos sacude nos hace mejores de lo que éramos. Es un reto gigante, pero emocionante, que tenemos como país y es lo que merecemos”.

Y para ellos recomendó no temer a desaprender lo aprendido, sin dejar de reconocer que es un proceso incómodo, pero valioso y sobre todo fructífero, de donde salen nuevas ideas y formas de cómo hacer mejor las cosas. 

Deslocalización y teletrabajo

Para Diego Macera la pandemia del covid-19 ha traído con nitidez las ventajas y oportunidades del teletrabajo, pero también de la deslocalización laboral. 

“Hay que entender que la educación es un proceso secuencial, lo construimos sobre el aprendizaje del año pasado. Lo que ha sucedido (con la pandemia) es la aceleración de procesos que ya se venían dando y que están muy vinculados a la tecnología”, señaló el gerente del Instituto Peruano de Economía.

Lo primero es la deslocalización, demostrada a partir de esta situación de pandemia y aislamiento social obligatorio, donde miles de personas han confirmado que se puede estudiar y trabajar desde casa.



“Antes había mucho escepticismo y ahora para algunos sectores está siendo más barato y eficiente que tener a trabajadores en la oficina, tal vez no en la misma ciudad, ni siquiera en el mismo país; lo cual abre un abanico enorme de oportunidades que antes no teníamos”. 

Señaló que hoy podemos pensar en un contador que egresa de una universidad en Tarapoto, pero puede trabajar perfectamente para una empresa en Trujillo; o un arquitecto que egresa en Puno y trabaja en una empresa en Arequipa. 

“En estas circunstancias ello es cada vez más real y la educación tiene que prepararse para una deslocalización, que antes se daba pero esto es un proceso de mucha mayor profundidad”, vislumbró. 

El CADE Educación 2020 “Aprendizaje sin límites” va hasta el 11 de setiembre y en él se presentarán propuestas para que las personas asuman la responsabilidad de aprender a lo largo de su vida, contribuyendo a la transformación del país y del mundo. 

Karina Garay R.

Fuente: Agencia Andina

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