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¿Por qué nunca debes obligar a un niño a comer?

Es normal que te preocupe si tu hijo o hija come suficientes verduras, frutas, porciones o si se está hidratando bien.

Como padre es normal que te preocupes por la alimentación de tu hijo, ¿pero usas los métodos adecuados? ¡Te lo contamos aquí!

Te entendemos. Es normal que te preocupe si tu hijo o hija come suficientes verduras, frutas, porciones o si se está hidratando bien. Pero, ¿los métodos que usas para conseguirlo son los adecuados? En esta nota de Chicos IPe aclaramos tus dudas.

Según la Academia Americana de Pediatría, “obligar” a un niño a comer puede generarle problemas en su relación con la comida en la vida adulta. De hecho, detrás de muchos pacientes con sobrepeso, obesidad y otros desórdenes alimenticios hay historias de chicos que estaban obligados a quedarse en la mesa hasta dejar el plato totalmente vacío. 

¿A qué nos referimos con “obligar”? 

Si utilizas amenazas, chantaje emocional, hostilidad, humillación, mentira o presión, no le estás haciendo un bien. Todo lo contrario, podrías estar generando un trauma difícil de superar. 

Frases como “si no te lo comes te voy a llevar al hospital y tendrán que metértelo por sonda” o “te tapo la nariz por tu bien, para que te pases la comida”, son expresiones de violencia, aunque estén disfrazadas de buena voluntad.

“Según un estudio llamado ‘Solo tres bocados más’ dirigido por la Universidad de California, el 85% de padres o cuidadores obliga a comer a los niños”

¿Por qué obligarlos los afecta tanto?

1. Porque obligar a un niño a comerse todo lo que está en plato, es obligarlo a ingerir más de lo que necesita. La realidad es que el apetito de los chicos es impredecible. Solo ellos saben con certeza cuánto necesitan comer en ese momento. Créeles cuando te digan que ya no quieren, lo más seguro es que no te estén mintiendo.

2. Porque mediante esta acción estás consiguiendo hacer de la hora de la comida una tortura diaria y no un momento de disfrute. Esto no solo afectará su ánimo, sino también los lazos que tienes con él.

3. Porque incluso usando un sistema de “premios” puedes perjudicarlo. Puede parecer inofensivo, pero al prometerle un postre rico si vacía el plato nunca será consciente de que comer y hacerlo de manera saludable lo beneficia.

¿Por qué nunca debes obligar a un niño a comer?

¿Entonces qué puedo hacer para que coma?

Deja que tu hijo coma solo, con su propio tenedor. Tu misión es acompañarlo y observarlo, pero sin insistir, premiar o castigar. Con el paso del tiempo, él empezará a comer las cantidades que realmente necesita (tienes que estar atento para adaptar estos tamaños a sus próximos platos). 

¡No te asustes! Las señales de autorregulación de hambre y saciedad son innatas. Eso significa que todos nacemos con ellas. Si tu hijo está sano no tienes de qué preocuparte, solo escúchalo y confía en él.

¿En qué casos es necesario insistir?

 Si notas que sufre de falta de apetito recurrente, está apático (sin ganas de nada), débil, pálido y tiene diarrea, es momento de consultar con un especialista. 

Un nutricionista pediátrico te dará las recomendaciones necesarias para solucionar el problema que lo aqueja. 

Ten en cuenta estos datos y conseguirás que tu pequeño tenga un relación sana con la comida y el acto de comer. ¡No los subestimes!

Carolina Díaz

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