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Zona arqueológica de Cajamarquilla cumplió 22 años como Patrimonio Cultural de la Nación

La comunidad del referido distrito, junto a los sanmarquinos y autoridades del Ministerio de Cultura, organizó un programa de actividades.

Las investigaciones arqueológicas y los hallazgos prehispánicos de investigadores de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) muestran al mundo la grandeza de la zona arqueológica de Cajamarquilla, ubicada a la margen derecha del valle medio del río Rímac, en el distrito de Lurigancho-Chosica, declarada Patrimonio Cultural de la Nación el 30 de enero del 2001.

Al cumplirse 22 años de esta declaración, la comunidad del referido distrito, junto a los sanmarquinos y autoridades del Ministerio de Cultura, organizó un programa de actividades que incluyó el simbólico pago a la tierra, en acto celebratorio central realizado el viernes 3 de febrero, presidido por el alcalde distrital, Oswaldo Vargas Cuéllar.

Declarado bien integrante del Patrimonio Cultural de la Nación, con valor “excepcional”, mediante resolución directoral nacional N° 082/INC, la también considerada “ciudad de barro más grande de la costa central”, fue un importante centro urbano cultural, religioso, ceremonial y comercial, fundado entre los años 600 a 730 d. C., durante la fase Lima Tardía, con una importante ubicación estratégica de control y medio de interacción interregional.

Durante la ceremonia, en donde se hizo, también, la entrega de una pérgola móvil para el traslado de los visitantes a la zona, el alcalde convocó a las autoridades de la Mancomunidad Municipal de Lima Este a impulsar el turismo en el complejo arqueológico en donde se aprecian los vestigios de la riqueza cultural, historia e imponente arquitectura levantada en Cajamarquilla.

Desde hace varios años, el equipo de arqueólogos sanmarquinos, dirigido por el profesor Pieter van Dalen Luna, junto a la arqueóloga Yomira Huamán, desarrolla trabajos de investigación en la zona, en el marco de un proyecto institucional que impulsa la Decana de América para contribuir con el conocimiento de este importante complejo prehispánico, así como para sentar las bases de puesta en valor y uso social de este monumento nacional.

Paralelo al trabajo de campo, se desarrollan labores de proyección social y de gestión cultural con las poblaciones aledañas, mediante charlas, capacitaciones, visitas guiadas y otras actividades para que los vecinos se acerquen más a su patrimonio cultural arqueológico.

Producto de los trabajos de excavación y posterior identificación y registro, se ha podido encontrar recientemente una momia preínca, con antigüedad de 800 a 1200 años, perteneciente a un varón de alto nivel social que habría muerto entre los 18 y 22 años.

Asimismo, se descubrió seis niños envueltos en fardos funerarios y los restos de siete personas adultas colocados a la entrada de la tumba de la referida momia, rodeados de objetos de cerámica, mates, elementos orgánicos y botánicos, y husos de hilado textil.

Otro de los hallazgos relevantes son las tres estatuillas incas en miniatura colocadas en hoyos funerarios, elaboradas de conchas marinas de spondylus, y cubiertas con prendas hechas de camélidos y algodón muy coloridas, con diseños textiles típicos de la cultura incaica, y plumas de aves en la parte superior.

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